Perlas del teatro mexicano del siglo XIX. Contigo, pan y cebolla. A ninguna de las tres

En existencia

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  • 9786077490029
  • Impreso
  • Editorial Parmenia
  • Reims ediciones
  • 2015
  • 154
  • 16.5 x 26.5 cm.
  • Libro
  • Castellano
Descripción

Detalles

El siglo XIX fue una accidentada etapa de la historia mexicana; un periodo en que después de la independencia de España, el sector criollo triunfante se dio a la tarea de dar al nuevo país un rostro propio. Particularmente, intelectuales y escritores trabajaron por moldear una literatura propia, que se alejara de la influencia española; sin embargo, las diferencias entre los liberales, que se inclinaron por los clásicos y emularon la creación neoclásica francesa del siglo XVIII, y los conservadores, que trataron de continuar con las tendencias del Costumbrismo español, dificultaron el nacimiento de la buscada identidad.
Aun antes del auténtico despegue de las letras mexicanas de mediados de siglo y poco después de la aparición de Joaquín Fernández de Lizardi con la primera novela americana: El periquillo sarniento, en 1816, la escena literaria mexicana fue ocupada por dos escritores que quizá no han tenido debido reconocimiento: Manuel María de Gorostiza y Cepeda, nacido en Veracruz, en el todavía Virreinato de Nueva España, en 1789, y Fernando Calderón y Beltrán, nacido en el Reino de la Nueva Galicia, en lo que hoy es Guadalajara, en 1809.
Contigo, pan y cebolla, la obra del primero, es una ingeniosa farsa, al estilo de las piezas de Moliѐre —del Neoclásico francés—, que pone en juego burlón las costumbres sociales de entonces: el complot, la parodia al amor conflictuado y la oposición y trueque de los valores imperantes en la vida cotidiana de la época.
A ninguna de las tres, del segundo, es una comedia en dos actos, versificada, estrenada en 1841 en el Teatro Principal de la Ciudad de México. En esta comedia, las protagonistas femeninas representan a las clases sociales que se sentían superiores por tomar como molde de vida el gusto por lo clásico y lo extranjero y el desdén por las costumbres locales. Su exagerada y ostentosa conducta desvela, sin embargo, los vacíos de su existencia y el disfraz de los vicios que al final, como el título de la obra lo anticipa, acaban por sentenciarlas.
Si bien las influencias externas eran comprensibles, estas piezas son perlas del teatro mexicano del siglo XIX porque fueron de las primeras obras que intentaron la independencia de la dramaturgia y poesía mexicanas.
Autor

Manuel María de Gorostiza y Cepeda. Fernando Calderón y Beltrán

Manuel María de Gorostiza y Cepeda, nacido en Veracruz, en el todavía Virreinato de Nueva España, en 1789. Dramaturgo, periodista y diplomático; combatiente realista del ejército español que al final optó por la ciudadanía mexicana; cónsul enHolanda y, más tarde, encargado de negocios en Gran Bretaña.
En 1831 publicó Cartilla política, la primera obra de filosofía política escrita por un mexicano, que fue uno de los varios textos que produjo en su largo exilio en Europa. Encargado de múltiples funciones públicas y labores académicas, en 1835 asumió la dirección del desaparecido pero entonces importante Teatro Principal de México, en el que se estrenaron las más importantes piezas de la época.
Gorostiza escribió teatro desde su juventud; piezas con sello costumbrista y comedias de corte neoclásico, muy influidas por el teatro francés del siglo anterior. Fue uno de los más importantes discípulos de Leandro Fernández de Moratín, lo que le facilitó estrenar sus obras: Indulgencia para todos, en 1816; Las costumbres de antaño, en 1819, reestrenada como La pesadilla, en 1833; Tal para cual o las mujeres y los hombres, en 1819; Don Dieguito, en 1820, y, en 1833, la que se presenta ahora en este volumen, Contigo, pan y cebolla, una ingeniosa farsa escrita en Europa, al estilo de las piezas de Molière —del Neoclásico francés—, que pone en juego burlón las costumbres sociales de la época: el complot, la parodia al amor conflictuado y la oposición y trueque de los valores imperantes en la vida de Matilde, su padre y su amado. Se trata de un buen retrato; una obra de buena factura, poco representada antaño y ahora, pero más que resctable por la forma en que expone la dinámica social de México en sus primeros años de vida independiente.

Fernando Calderón y Beltrán, nacido en el Reino de la Nueva Galicia, en lo que hoy es Guadalajara, en 1809. Liberal, abogado de profesión y político —como gran parte de los escritores mexicanos del siglo XIX y parte del XX—, fue inicial y principalmente poeta, mas su dramaturgia fue la que le permitió trascender en la literatura. Por su poesía y sus piezas teatrales ha sido considerado uno de los iniciadores del movimiento romántico mexicano. A ninguna de las tres es una comedia en dos actos, versificada, escrita durante el destierro del autor a la Ciudad de México, en 1837, donde se estrenó en 1841 en el Teatro Principal antes referido. En esta comedia, las protagonistas femeninas: Leonor, Clara y María representan a las clases sociales que se sentían superiores por tomar como molde de vida el gusto por lo clásico y lo extranjero y el desdén por las costumbres locales. Su exagerada y ostentosa conducta devela, sin embargo, los vacíos de su existencia y el disfraz de los vicios que al final, como el título de la obra lo anticipa, acaban por sentenciarlas.
Tabla de contenido

Tabla de contenido

Prólogo 7
Contigo, pan y cebolla 9
Acto primero 11
Acto segundo 23
Acto tercero 35
Acto cuarto 47
A ninguna de las tres 65
Acto primero 67
Acto segundo 111
Reseña Critica

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